CAMPO LONGLEY está situado en las afueras de la ciudad de Progreso, departamento de Canelones, cerca de Montevideo, capital del país. Fue fundado en 2009 con el objetivo de convertirse en la finca lechera Jersey líder en Uruguay.

Produciendo un estimado de 3000 litros diarios de leche, el establecimiento cuenta con un rebaño de aproximadamente 500 ejemplares, de los cuales alrededor de 250 son de ordeñe.

Con una pasión por la lechería que lleva ya 3 generaciones, estamos convencidos de que la tradición, innovación, calidad y sustentabilidad pueden coexistir en un tambo.


Nuestros fundadores, visualizaron desde el inicio las virtudes en esta raza. Las vacas Jersey siguen siendo desde entonces el corazón de la estrategia del Grupo Longley Farm.

Analizando más a fondo la eficiencia productiva de la raza vemos que a menor volumen de alimento se logra una mayor producción de leche. De esta forma se logra optimizar el consumo de agua, de electricidad y minimizar la generación de residuos (estiércol).

La raza Jersey se puede considerar como la «Reina de las Razas Lecheras» ya que tiene la mayor rentabilidad entre todas las razas bovinas criadas comercialmente para la producción de leche.

Uruguay se sitúa en una zona templada con lluvias abundantes, pero sin variaciones extremas de temperatura. Ello quiere decir que el clima es apto para el ganado Jersey y un sistema completamente pastoril, donde las vacas se alimentan afuera durante todo el año.

Desde el punto de vista comercial, es un país económica y políticamente estable; en cuanto a las oportunidades de exportación, tiene fácil acceso a otros países de la región y al resto del mundo.


En Uruguay, el Grupo ha enfocado todos sus esfuerzos redefiniendo su estrategia en migrar a las prácticas orgánicas. A partir de 2019 ha manejado sus cultivos dedicados al pastoreo de sus vacas sin el uso de químicos. Desde entonces, ha incrementado 20 % de verdeos y praderas con prácticas orgánicas.

Es importante tener en cuenta que la raza Jersey produce menos desechos (estiércol) y, por lo tanto, reduce, en promedio, un 20 % de las emisiones de carbono, en comparación con otras razas. Como forma de cerrar el ciclo se utiliza el 100% de las deposiciones del ganado para fertilizar los campos.

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